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Carlos Ripollés, hermano de uno de los militares fallecidos en el accidente del Yak-42 ocurrido el 26 de mayo de 2003 en Trebisonda (Turquía), ha asegurado hoy que "se dieron órdenes para enterrarlos de noche como si fueran terroristas"."Fue terrible, terrible, terrible, terrible", ha lamentado Ripollés ante el tribunal de la Audiencia Nacional que desde el pasado martes juzga a tres mandos militares que supuestamente identificaron erróneamente a 30 de los 62 militares muertos en el siniestro, para quienes el fiscal pide penas entre cuatro años y medio y cinco años de cárcel."Un militar muerto en acto de servicio es un honor para las familias, pero a los nuestros les trataron como a perros", ha asegurado el testigo, cuyo hermano, el comandante José Manuel Ripollés, fue uno de los militares correctamente identificados.La última testigo en comparecer hoy ha sido Rosario Benítez, viuda del comandante veterinario José Antonio Fernández Martín, que ha recordado que habló con el general Vicente Navarro un mes después del accidente y éste le dijo que pudo identificar "perfectamente" a los militares porque, "por suerte", los calcinados lo estaban "por la parte inferior"."Cómo se atreven a maltratar psicológicamente a una viuda. ¿En qué país estamos?. Dios", ha concluido Benítez.